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Aulë

Aulë es el maestro de los oficios y las cosas materiales y es el más cercano en pensamiento y personalidad a Morgoth. Es el Señor de la Tierra y comprende y manipula sus substancias. Así pues, construyó las montañas y excavó los valles, moldeando la superficie de Arda de acuerdo con la visión de Eru. Cuando Morgoth estropeaba o deshacía las obras de Aulë en las confrontaciones previas a la Batalla de los Poderes, el Herrero se empeñó en restaurar los resultados de sus trabajos; pero finalmente esto fue imposible, y la imagen de Arda perdió finalmente su simetría.

Las creaciones de Aulë son incontables. Además de los adornos, armas y equipo de los otros Ainur, sus fraguas crearon las Dos Lámparas, Illuin y Ormal. Ellas iluminaron el Mundo en los primeros Días Antiguos. Alzando unos incomparables picos para sustentarlas, las creó para que albergaran el aura encantada ideada por Varda. Tras su destrucción y la posterior muerte de los Dos Árboles, los Valar le pidieron de nuevo que diseñara los recipientes para la Gran Luz, y así creó el Sol y la Luna.

La mayor creación de Aulë es, no odstante, la raza de los Enanos (Kh. "Khazâd"). Aunque su conciencia le atormentaba, Aulë moldeó en secreto los Siete Padres de los Enanos bajo las montañas de la Tierra Media, con la esperanza de que podría llenar Arda con una vida especial. Esta concepción era suya e iba contra el pensamiento de Eru, sin embargo no eran fruto de la maldad y no conducían a su ruina. Enfrentado a su Señor, Aulë se arrepintió y casi destruye sus siete vástagos, pero Eru les permitió que durmieran hasta que fuera el momento apropiado para su nacimiento (después del despertar de los Elfos y los Hombres). El Único perdonó al Señor de la Tierra, el cual seguía siendo fiel al Equilibrio de las Cosas.

Esta transgresión que condujo al nacimiento de la raza de los Enanos estaba en consonancia con la personalidad de Aulë. Al igual que Morgoth, el Herrero disfrutaba creando objetos materiales y deseaba crear vida. Su mayor alegría está en los frutos de su querido trabajo. Al contrario que el Enemigo Oscuro, las obras de Aulë incorporan el amor, y su intención es aumentar la creación, no reemplazarla o apartarse de ella.

Desgraciadamente, mientras que los siervos de Aulë comparten su afición por la creación, muchos carecen de su amor y su sabiduría. Su primer gran siervo, Sauron, fue seducido por el Enemigo Oscuro incluso antes de su entrada en E. Saruman, el sucesor de Sauron, sufrió del mismo defecto (y llevó una existencia paralela, aunque un destino menos épico). Los dos cayeron presa del deseo de ser dueños del mundo material y, al igual que Morgoth, los dos se rebelaron.

El amor de Aulë puede atribuirse en gran parte a su esposa Yavanna. Ella se encarga con su afecto, con su conocimiento y simpatía por las cosas vivas, atenuar el espíritu demasiado materialista del Herrero. Juntos se encargan del cuidado de la tierra.

Aulë tiene más de dos metros de altura, y es robusto y fuerte. Su larga barba negra y trenzada, y su piel marrón rojiza le da la apariencia de un inmenso Enano. En realidad, son sus hijos los que se parecen a su padre.

Apariciones

El Silmarillion El Hobbit El señor de los Anillos
La Comunidad del Anillo Las Dos Torres El Retorno del Rey