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Lothlórien

Región | s. Flor del sueño

La región boscosa entre el Anduin y el Celebrant donde vivían los galadrim, un pueblo de Elfos del Bosque con los que se establecieron Galadriel, Celeborn y su séquito de Noldor y Sindar en el transcurso de la Segunda Edad. Galadriel escogió el nombre de Lórien en recuerdo de los Jardines de Irmo en Valinor; el nombre anterior, otorgado por los Elfos del Bosque, era Lórinand; los Noldor lo llamaban Laurelindórinan, «Valle del Oro que canta»; más tarde también Lothlórien, «Flor de Lórien». En todos los nombres se hace referencia a las flores de color amarillo dorado del mallorn. Sin embargo, parece que ser que fue Galadriel quien plantó las semillas que había recibido de Númenor.

Situación geográfica

El terreno decaía suavemente hacia el Anduin. Junto al borde sudoriental del Bosque se hallaba Cerin Amroth, desde donde se podía divisar Dol Guldur. En tiempos anteriores, el territorio de Lórien se extendía más allá del Anduin penetrando en el Gran Bosque Verde. Algo más al sur, en una colina con mellyrn muy altos entre los dos cursos del río, estaba Caras Galadon, la ciudad de los galadrim. Los habitantes no moraban en casas sino en Flets sobre los árboles. La ciudad estaba rodeada por un foso y un muro verde, cuyas puertas daban al sudoeste. En la copa del mallorn más alto se encontraba el flet donde Celeborn y Galadriel recibieron a sus huéspedes. Tenía un techo y preciosos adornos; su tamaño era como la gran sala de un palacio real.

El poder de Galadriel y el del Anillo Élfico Nenya protegían a Lórien de todo mal, aunque también lo aislaban tanto del mundo exterior que inquietaba a los Hombres de Gondor y de Rohan. Los Rohirrim lo llamaban el Bosque Dorado, pero también Dwimordene (Inglés Antiguo «Valle Fantasma» ). No sin razón decían que la Señora del Bosque Dorado era dada a la magia y evitaban acercarse demasiado a su país. Un visitante como Frodo que pisaba Lórien por primera vez notaba la extraña sensación de «haber pasado por un puente de tiempo hasta un rincón de los Días Antiguos, y que ahora caminaba por un mundo que ya no existía. En Rivendel se recordaban cosas antiguas; en Lórien las cosas antiguas vivían aún en el despertar del mundo».